Ya han pasado tres semanas desde que pude salir de mi casa por primera vez. El primer día fui con mi madre a pasear y a visitar a mis abuelos después de dos meses sin verlos y, la verdad, es que fue muy bonito reencontrarnos. Fue algo que nunca me esperé que pasaría: estar tanto tiempo sin vernos; y cuando, por fin, nos vimos casi no pudimos hacer nada, solo hablar.
Los siguientes días los dediqué a hacer deporte, en concreto, largos paseos en bici con mi amigo Arturo y hasta ahora eso es lo que he hecho, aparte de inflarme a hacer deberes.
También, nos juntamos para comer con algunos familiares cuando ya era legal en nuestra huerta.
Durante esta comida pude hacer muchas cosas que llevaba mucho tiempo sin hacer: ir a mi huerta, pasar el día con mis familiares y comerme un buen plato de arroz de mi abuela.
Edmundo Estañ Rufete