lunes, 8 de junio de 2020




 DESPUÉS DEL CORONAVIRUS.

Hoy es 7 de junio de 2020. Parece que lo peor ha pasado, pero entendiendo por lo peor, la crisis sanitaria. Ahora hay tiempo de analizar errores, de hacer cálculos económicos a diario, de echar culpas y de llegar a la “nueva normalidad”.

Por desgracia, también es tiempo de otras situaciones que no vemos tanto en las noticias y que quedan más en las manos de los ciudadanos que en las manos de los políticos. Todos los datos y estadísticas alertan de la situación de pobreza extrema que sufrirán muchos ciudadanos en el mundo. A nivel nacional, ya lo estamos viendo con las cifras que desde organizaciones como Cáritas o Cruz Roja nos dan. Eso sí, no con la misma difusión que a muchos nos gustaría.

La crisis económica derivada del COVID-19, golpea doblemente a muchas familias que empezaban a recuperarse de la crisis económica del 2008; a familias que por carecer de trabajos o de trabajos dignos viven en riesgo de exclusión social; también, a familias humildes que de la noche a la mañana han visto como todos sus miembros se quedan sin trabajo; a inmigrantes cuya situación ya no era fácil; a niños que no han tenido acceso a la educación telemática por carecer de medios; y a un largo etcétera.

Hace unos días, escuchando una noticia en la que entrevistaban a personas en un comedor social y en una cola para recoger comida de un banco de alimentos, personas aparentemente de un nivel económico normal, concluí que el virus no había atendido ni a razas, ni a posiciones sociales, ni al dinero que cada uno tiene en su cuenta corriente. Personas que hace un par de meses llegaban a fin de mes, ya no. Personas que para nada se hubiesen creído lo que viven actualmente.

El coronavirus nos ha dejado también estas situaciones. No las olvidemos entre el resto de noticias. No nos dejemos influenciar por la “buena situación” que se respira a nivel sanitario. Y tampoco la perdamos de vista entre noticias de cifras económicas que en realidad no entendemos la mayoría. Centrémonos en las personas. Cada uno en las que tenemos cerca. Seguro que hay un vecino, un familiar, un amigo que necesite ayuda después del coronavirus. Estemos pendientes de esto también. No olvidemos que nadie ha estado completamente a salvo de las consecuencias del virus. Y sobre todo, pensemos que si él ha sido capaz de atacarnos a todos sin distinción, sin distinción también deberíamos ayudarnos para que la defensa fuera justa y proporcionada.  Esa es mi conclusión y la humilde opinión de este redactor.


                                                                                  Nacho Plaza Galiana


Etapa cerrada



Hola, con esta entrada me gustaría despedirme del blog y de la asignatura de Proyecto.

Lo primero de todo me ha parecido muy original esta iniciativa, ya que así nos acordaremos de esos momentos cuando estábamos encerrados en casa sin poder salir, además gracias al blog te enterabas de las últimas noticias que salían y aparte también te enterabas de qué hacían para entretenerse tus compañeros en el confinamiento y al menos a mí me ha servido para no perder la cabeza y saber como llevar esto.

Para despedirme me gustaría dar las gracias a Inma por haber tenido la idea de crear esta asignatura, porque gracias a ello hemos podido ponernos en la piel de los refugiados, aprendido a redactar noticias, artículos de opinión… y a saber ser unos periodistas.
PD: me lo he pasado genial 😁😂


Os quiero recomendar una serie para que la veáis este verano se llama Outer Banks, os dejo por aquí el tráiler.

https://youtu.be/UXPuZv6Acmw

   

                                                                                                              Laura Mañogil Alcaraz