Como
todos sabemos, el jueves pasado, 19 de marzo, fue el día del Padre. A pesar de
ser una festividad muy conocida mundialmente, no se le dio el reconocimiento de
otros años. ¿El motivo? El Coronavirus.
Normalmente,
como otros años en el día del padre, hubiera ido a comer con mis padres y mi
familia de San Bartolomé. Este año, sin embargo, estaba encerrada en casa, sin
haber podido comprarle ni siquiera una magdalena a mi padre. Me sentí mal y me
pasé la mañana haciendo una tarjeta para él (debo admitir que no me resultó
fácil). Cuando estuve satisfecha con mi creación, escribí por dentro una
dedicatoria (un par de ñoñerías) y salí a dársela a su destinatario. Acerqué mi
mano con la tarjeta a mi padre y éste me miró extrañado, mi madre soltó una
risita y él cogió la tarjeta. La leyó rápidamente y me miró con una
sonrisa, “muchas gracias” me dijo. Mi madre también sonrió y yo me quedé ahí de
pie, sin saber muy bien qué hacer. Quería al menos acercarme y darle un abrazo,
y creo que mi padre en ese momento me leyó la mente. Él dijo entonces, “un beso
mejor no, ¿no?”. Yo negué con la cabeza y sonreí algo incómoda, después me
senté en el sofá, a un metro de distancia. A pesar de que llevábamos tres días
confinados en los mismos metros cuadrados, la propia inercia por un miedo
inconsciente al virus nos mantenía alerta, el miedo a lo desconocido.
Y es
así, no se le puede dar más vueltas, el Coronavirus se ha convertido en el
tema principal de la sociedad estos días. Nos acostamos con las noticias
hablando de los estragos del virus y nos levantamos oyendo a los médicos hablar
sobre las víctimas que se ha cobrado. Las redes sociales no son la excepción. Hay infinidad de memes, parodias, canciones y muchísimas cosas más circulando
actualmente en referencia a la pandemia. Y qué decir de las cadenas de WhatsApp
y los bulos que nos mandan por los grupos de familia -¿soy la única que le
tiene que explicar a su tía que el virus no lo han creado en un laboratorio?-.
Creo que esto es uno de los principales motivos por los que no nos tomamos el
Estado de Alarma en serio. Mi madre me deja poner lo que yo quiera en la
televisión con tal de no oír más del virus, yo estoy harta de abrir Instagram y
solo ver publicaciones relacionadas con el Covid-19.
En la
actualidad, solo miramos por nosotros mismos y no tenemos en cuenta las
consecuencias. Estamos hartos de oír sobre el Coronavirus, pero tampoco tenemos
intención de mejorar la situación (quizá esté en manos de otros, pero de esto
hablaré en mi próxima entrada). Aunque suene ya un poco cliché, creo que, si
trabajamos todos juntos, podremos salir de esta situación muy pronto. Es la
primera vez que puedes ayudar al mundo quedándote en casa y no haciendo nada, ¿qué
más motivos necesitamos? Los médicos se están dejando la piel, también los
fabricantes de mascarillas y productos de limpieza, y tú puedes ayudarlos
simplemente quedándote en casa y saliendo lo menos posible. Hazlo por ti, hazlo
por todos.
Si alguien siente curiosidad, esta es la tarjeta que hice. No es gran cosa, pero algo es algo, supongo.
Lucía Perea
Así nos quedamos más de una, Lucía. Yo me grabé cantando una canción y se la envié a mi padre (a través de mi madre, porque él no tiene whatsapp). Además del vínculo padre- hija, la música me une a él y eso fue lo que usé.
ResponderEliminarMe encanta tu tarjeta, pero me encanta más el artículo que has escrito.
Muchas gracias profe, qué guay que encontremos algo especial que nos una a esas persona que tanto queremos :).
EliminarHola, Lucía:
ResponderEliminarHe llegado a tu publicación a través del Facebook de tu profesora Inma. También fue mi profe, hace ya más de 12 años. :)
Me ha gustado tu publicación, refleja lo extraño de esta situación.
En mi caso, estoy pasando el confinamiento a Kms. de distancia de mi familia. A pesar de ello, creo que recordaré con cariño este día del padre. En una videollamada en la que estábamos todos los hijos, mi padre rescató de un cajón las diversas ñoñerías que en algún momento de nuestro crecimiento hicimos. Fue especial y divertido rememorar qué era lo importante que le tenía que decir a mi padre en 1999.
¡Mucho ánimo, espero que pronto le puedas dar ese abrazo a tu padre sin el miedo de esta locura llamada coronavirus!
Me alegro mucho de que te haya gustado. ¡Muchas gracias y ánimo para ti también en este tiempo tan difícil! :D
EliminarEs verdad, Lucía, el miedo que sentimos está ahí. Y nos priva del contacto con las personas, incluso con las que convivimos. Qué gran sacrificio por nuestra parte!
ResponderEliminarMaravillosa tu reflexión! Mucho ánimo!