UN MUNDO MEJOR
Alrededor del 70 % del planeta Tierra está compuesto por agua. Como decía Anaximandro Mileto, los océanos son la fuente de la vida y, por lo tanto, juegan un importante papel en el clima de la Tierra, en la atmósfera y en los seres vivos.
A medida que pasa el tiempo, el agua de nuestro planeta se encuentra cada vez más amenazada, degradada y destruida por la actividad humana. Pero ¿qué haríamos los humanos sin ella?
A menudo se vierten sustancias altamente tóxicas y contaminantes a distintas aguas en distintas partes del mundo. No hace falta que nos vayamos muy lejos para observar un ejemplo de este problema. Hace aproximadamente un año, se detectaron varios vertidos directos tóxicos y contaminantes al cauce del río Segura. Y es que este problema está presente en todas las partes del mundo. Japón ya ha anunciado que, a partir de 2023, se empezarán a verter al Pacífico más de un millón de toneladas de agua tratada, pero aún con ciertos elementos radioactivos provenientes de la central nuclear de Fukushima.
Otro gran problema que amenaza el agua de nuestro planeta es el cambio climático. Este consiste en un aumento de la temperatura provocado por las emisiones a la atmósfera de gases de efecto invernadero derivadas de la actividad del ser humano. Posiblemente, el aumento del nivel del mar y el derretimiento de los glaciares sean dos de las consecuencias que mejor ejemplifican la relación que hay entre el agua y el calentamiento global. Se estima que para el año 2050 el nivel del agua habrá aumentado entorno a unos 30 centímetros. Esto quiere decir que, si seguimos así, el aumento del nivel del agua provocará la desaparición de distintas partes del mundo, desde la Albufera de Valencia hasta ciudades como Venecia, Tokio o Nueva Orleans, por no hablar del caso de los Países Bajos. Es una situación realmente preocupante para el estado del planeta, pero ¿se está haciendo algo al respecto?
Una acción que juega a favor de los océanos es la creación del Decenio de las Ciencias Oceánicas para el Desarrollo sostenible. Los objetivos que se pretenden alcanzar en el Decenio de las Ciencias Oceánicas son, entre otros, establecer una nueva generación de oceanógrafos y técnicos mediante la creación de nuevas redes de investigación y una nueva generación de sistemas de observación mejorados, instalaciones e infraestructura, que ayudarán a los países a alcanzar la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.
Además, cada uno de nosotros también juega un papel importante para ayudar revertir la situación en la que estamos. Todos podemos contribuir y aportar nuestro grano de arena de muchas maneras, como, por ejemplo, siguiendo la regla de las tres erres, utilizando el transporte público, apagando las luces cuando no hagan falta o, simplemente, plantando un árbol.
En conclusión, no hay excusa para no ayudar a revertir el cambio. Todos podemos aportar un pequeño granito de arena para un objetivo al que se le da muy poca importancia, cuando tendría que ser al revés.
Sergio Lucas Ballester
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