Océanos de cambios
El cambio climático ya no es solo un indicio de un futuro aciago, es una realidad tangible a día de hoy. Podemos constatar que durante las últimas décadas los fenómenos meteorológicos extremos (sequías, tifones, inundaciones) han aumentado en número y en virulencia, y debemos fijarnos en aquellos grandes olvidados, los océanos.
Los océano cubren el 70% de nuestro planeta, cumplen una función primordial en el control y ajuste del clima, por ello, muchos científicos abogan por seguir investigando en todos aquellos procesos que permiten la absorción del CO2 natural y antropogénico, la capacidad de reabsorción de residuos y monitorizar los niveles de hielo en los polos.
Existe una regulación paupérrima para protegerlos, ya que la mayoría de los océanos son aguas internacionales y se abusa de ese carácter para la pesca indiscriminada, esquilmando las poblaciones de animales marinos, hasta tal punto, que su regeneración biológica es casi inviable. De hecho, más de mil millones de personas dependen de los productos del mar y el deterioro de los ecosistemas marinos conlleva el agravante del problema demográfico y social.
Por si fuera poco, un nuevo agente contaminante amenaza nuestros mares, los microplásticos (partículas de menos de 5 nm de diámetro). Científicos del Instituto de Ciencia Weizmann (ICW), constatan en su estudio que el destino final de los plásticos son los océanos donde se disgregan en trozos pequeños pero no se descomponen químicamente. Los plásticos viajan por la atmósfera (permanecen allí bastante tiempo) a zonas alejadas donde se depositan en el mar y pueden ser ingeridos por animales marinos e, incluso, ascender en la cadena alimentaria produciendo problemas de salud a los seres humanos.
Otros doctores del mismo instituto (Ilan Koren, Yinon Rudich y Assaf Vardi), trabajan en un estudio muy interesante sobre la simbiosis entre el océano y la atmósfera. Demostraron que las micropartículas plásticas, pueden realizar el proceso inverso del mar a la atmósfera transportando virus, algas o cualquier otro vector que afecte al planeta o a la humanidad.
Hay un atisbo de esperanza en el horizonte, más de 100 organizaciones conservacionistas, -entre ellas OCEANA y BirdLife Europe- firmaron un manifiesto para influir en la opinión pública y en los gobiernos para conseguir legislación y financiación en pos de salvaguardar nuestros mares y las especies que habitan en él. Sus peticiones son razonables, un 30% de zonas protegidas, pesca sostenible y, a fin de cuentas, revertir un proceso de degradación de los océanos que nos afecta a todos.
Queda mucho por hacer, pero hemos de ser conscientes de que SI SALVAMOS NUESTROS OCÉANOS, SALVAREMOS NUESTRO PLANETA.
Pedro Francisco Candel Parra -- 4ºPR4
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