¿Nos da tiempo a actuar?
Cerca del lugar donde vivo se encuentra el Río Segura, que tiene la desembocadura en Guardamar (Alicante). Este río albergaba gran cantidad de especies hasta que llegó la contaminación producida, generalmente, por las acciones del ser humano que han traído consigo la pérdida de toda o casi toda su biodiversidad.
El comisario de Aguas del organismo de Cuenca expresó que esto se debía al mal uso de azarbes que derivan en el río debido a la poca consciencia que se tiene y al exceso de plaguicidas usados en las actividades agrícolas. Aunque los análisis de las aguas que han realizado en los laboratorios indican que el problema viene producido también por la mala depuración de residuos orgánicos, más aparte los residuos industriales que se vierten al río cada día y ya, por si eso fuera poco, el problema global de los residuos.
Centrándonos en el tema, reflexionemos, si este río tan insignificante a simple vista, está contaminado y como hemos dicho, llega al mar en Guardamar, ¿que tendrán que soportar los océanos y mares donde casi todos los ríos desembocan?
Teniendo esto en cuenta es de cajón que actuar a nivel local para sanear el río Segura contribuiría a mejorar la salud de nuestros océanos que tan grandes servicios nos prestan. Son los encargados de regular el clima de la Tierra, absorber gran cantidad del dióxido de carbono que producimos los seres vivos y proporcionar grandes cantidades de oxígeno. Ya partimos de varias dificultades porque a medida que se han ido desarrollando la actividad humana y la tecnología ha ido empeorando la calidad del ambiente con la explotación de combustibles fósiles y recursos minerales y energéticos que contaminan las aguas superficiales y esto hace que empeore la calidad del agua como consecuencia del agotamiento del oxígeno, provocado por el exceso de nutrientes de nitrógeno y fósforo que provoca que aumente el número de plantas y otros organismos que consumen gran cantidad del oxígeno disuelto, lo que conocemos como eutrofización.
A día de hoy hemos ido tomando conciencia sobre lo que está ocurriendo y estamos llevando a cabo medidas de desarrollo sostenible que permiten satisfacer nuestras necesidades sin alterar el medio ambiente y, por supuesto, permitiendo que las generaciones futuras también puedan satisfacer las suyas. Para que esto ocurra es necesaria la colaboración internacional y que haya acuerdos entre los gobiernos, como ocurrió el pasado 22 de abril con la celebración de La Cumbre de líderes sobre el clima en el Día de la Tierra donde el máximo responsable de la ONU hizo un llamamiento a la comunidad internacional para que ésta sea "una década de transformación", comenzando por la creación de una coalición mundial para lograr emisiones netas cero a mediados de siglo, y alcanzar así los objetivos del Acuerdo de París sobre el cambio climático, basado, principalmente, en limitar el calentamiento mundial por debajo de los 2 grados.
Así pues, la ONU ha aprobado la Agenda 2030, un plan de acción donde se plantean 17 objetivos y 169 metas para un mundo más sostenible. Entre ellos se encuentra el Objetivo 14 que se basa en conservar y utilizar sosteniblemente los océanos, mares y recursos marinos. Lo que se pretende con esta medida es reducir la contaminación marina de todo tipo; restaurar ecosistemas marinos y minimizar la acidificación, es decir, el descenso en curso del PH de los océanos, causado por la absorción de dióxido de carbono que producen los seres vivos en forma de gas, combustión de fósiles, ...; e imponer reglas que realmente solucionen la explotación pesquera y sean eficaces para dar tiempo a la regeneración de las poblaciones.
El ser humano ha llegado hasta tal punto en el que le ha hecho falta poner solución a algo que ha causado él aún sabiendo las posibles consecuencias que podía traer, pero parece que hasta que nos damos de bruces con el problema no sabemos actuar.
En resumen, el problema de los océanos y de los residuos es a nivel mundial pero cada uno desde su casa puede ir mejorando sus hábitos por otros más limpios como por ejemplo no desechar los productos tóxicos por desagües; no tirar basura; no aplicar pesticidas y usar fertilizantes naturales; ahorrar agua y utilizar productos ecológicos. De esta manera conseguiremos cumplir nuestros objetivos, pero siempre y cuando seamos constantes y no bajemos la guardia.
Recuerda: “Piensa globalmente, actúa localmente”.
Rosa Gómez Berenguer 4ºA
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