Si lo estropeamos, lo
arreglamos
Investigando sobre los océanos
para realizar este editorial, he encontrado las condiciones en las que están
hoy en día. Son espantosas y muy preocupantes debido a la gran cantidad de contaminación
que hay en sus aguas. Estamos teniendo muchos problemas y sufriendo las
consecuencias por ello, y esto puede ir agravándose cada vez más, hasta
que lleguemos a un punto en el que sea demasiado tarde.
Según los cálculos de la ONU, se
desprenden 13.000.000 toneladas de plástico que se filtra en el océano, que es
equivalente a más de 57.000 ballenas azules. Los científicos han calculado que
para 2050, habrá más plástico que peces en el océano. Plastics Europe ha
asegurado que el principal plástico arrojado al mar proviene de embalajes y
empaquetados, con un 39 '9%.
El petróleo, ¿cómo puede ser lo
que más nos dé pero a la vez lo que más nos quita? El excesivo uso de petróleo
que los humanos hacemos nos lleva a unas desafortunadas consecuencias. La mayoría
de restos de petróleo acaban en el mar, creando una película sobre la
superficie marina que impide la entrada de la luz en el agua. En el caso de las
algas, necesitan la luz para poder realizar la fotosíntesis, sino podrían
morir. Añadiendo que, el petróleo provoca la muerte de especies marinas por
intoxicación; y, provocaría daños en el sistema reproductivo y de alimentación
de los organismos marinos.
Solo un 5% del océano ha sido
investigado. No nos podemos ni imaginar la cantidad de residuos que puede haber
ahí, donde los humanos no hemos llegado aún, dando lugar a que toda esa basura
no pueda ser limpiada. Messina Strait, es un puente submarino que separa la
isla de Sicilia de la península Itálica, y es reconocida por tener la mayor
densidad de basura marina en todo el mundo, con más de un millón de objetos por
kilómetro cuadrado en algunas partes, como se informa en un artículo publicado
en la revista Environmental Research Letters.
Como consecuencia de todos estos
problemas vemos como se pierden especies marinas, lo que también nos afecta a
nosotros porque la cadena alimentaria se rompería. Además, cada vez habrá más
escasez de agua potable, o agua de mala calidad. Se estima que 663 millones de
personas viven sin acceso a agua limpia y 2.400 millones no tienen acceso a
instalaciones de purificación, según UNICEF.
La realidad es que hemos sido los
causantes de lo que está ocurriendo, por nuestra sociedad tan consumista. Como
ciudadanos, debemos ahorrar agua, poner en práctica de las Tres Erres: reciclar,
reutilizar y reducir; en general, hacer un uso responsable de la pesca y de los
recursos marinos. Por otro lado, los gobiernos deben intentar invertir en los
cuidados de los océanos y en la protección de los mismos.
Os animo a que contribuyáis, dentro
de vuestras posibilidades, al cuidado de los océanos, que tantas alegrías nos
brindan y tan esenciales son para nuestra supervivencia. Porque cada pequeña
cosa que hagamos puede suponer un enorme y positivo cambio.
Andrea Manresa Baeza 4ºESO A
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